EL PRECURSOR.

Sebastián Francisco de Miranda Rodríguez (Caracas, 28 de marzo de 1750San Fernando, Cádiz, 14 de julio de 1816) conocido como Francisco de Miranda, fue un político, militar, diplomático, escritor, humanista e ideólogo venezolano, considerado «El Precursor de la Emancipación Americana» contra el Imperio español. Conocido como «El Primer Venezolano Universal» y «El Americano más Universal» , fue partícipe de la Independencia de los Estados Unidos, de la Revolución Francesa y posteriormente de la Independencia de Venezuela, siendo líder del «Bando Patriota» y gobernante de la Primera República de Venezuela durante esta última, en calidad de Dictador Plenipotenciario y Jefe Supremo de los Estados de Venezuela.[1]

Viajó durante gran parte de su vida participando en conflictos armados al servicio de diversos países, entre los que destacan tres guerras a favor de la democracia: la Independencia de los Estados Unidos, la Revolución francesa, acontecimiento del que fue protagonista destacado, por lo que le fue otorgado el título de Héroe de la Revolución, y las Guerras de Independencia Hispanoamericana.

Destacó en la política como un firme defensor de la independencia y la soberanía de las naciones a nivel internacional. Militó en el grupo político moderado conocido como Girondino en Francia, fue firmante del Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela, impulsor y líder de la Sociedad Patriótica así como también fue el creador del proyecto geopolítico conocido como Gran Colombia, que Simón Bolívar, trataría de llevar a cabo, tras la liberación de Colombia, Ecuador y Venezuela, en 1826 aspirando unificarlos en una sola nación.

Militar prodigioso, formó parte de las filas del Ejército Español y del Ejército Francés, alcanzando los rangos de Coronel y Mariscal respectivamente, además detentó el rango de Coronel en el Ejército Ruso, concedido por Catalina II la Grande y fue el primer Comandante en Jefe de los Ejércitos Venezolanos, ostentando el título de «Generalísimo». Su carrera militar contempla su participación en cuatro guerras, las Guerras Coloniales en Marruecos, la Guerra de Independencia Estadounidense, las Guerras Revolucionarias Francesas y la Guerra de Independencia de Venezuela, incluyéndose brillantes hazañas militares, como su desempeño en el sitio de Melilla, su victoria en la plaza de Pensacola (Florida Occidental) y su ofensiva en la batalla de Valmy. De esta forma, Miranda fue combatiente destacado en tres continentes: África, Europa y América.[2]

A pesar de haber formado parte de tantos procesos revolucionarios y gubernamentales a nivel internacional, fracasó a la hora de poner en práctica sus proyectos en su propio país, Venezuela. No obstante; su ideal político perduró en el tiempo y sirvió de base para la fundación de la Gran Colombia, mientras que sus ideas independentistas influyeron en destacados líderes de la «Emancipación Americana» como Simón Bolívar y Bernardo O'Higgins.[3]

Su nombre está grabado en el Arco del Triunfo de París. Su retrato forma parte de la «Galería de los Personajes en el Palacio de Versalles»; su estatua se encuentra frente a la del General Kellerman en el Campo de Valmy, Francia.

 

Infancia y vida familiar

Los orígenes de Francisco de Miranda fueron relativamente humildes. Su padre, Sebastián de Miranda Ravelo, nació el 12 de septiembre de 1721 en Puerto de la Cruz,[4] [5] población del valle de La Orotava, en Tenerife, una de las Islas Canarias. Fue bautizado en la parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia diez días más tarde.[4] Era hijo de Gabriel de Miranda, nacido también en Puerto de la Cruz el 6 de noviembre de 1686, y de María de la Concepción Ravelo de León, hija de Domingo de Sosa de León y de Catalina Ravelo.[4]

Sebastián de Miranda, por razones de nacimiento, al sospecharse que era mestizo de guanche, pertenecía a la categoría social de los blancos de orilla, considerada inferior a los blancos españoles y a los criollos. Se sabe que el Cabildo de Caracas le acusó de «mulato, mercader, aventurero e indigno por muchos antecedentes de desempeñar puesto de categoría».[4] No es de extrañar que, alcanzada cierta holgura económica, tratara de demostrar en juicio que sus orígenes eran «puros» para así poder obtener mayores privilegios sociales.

En Caracas se estableció como comerciante de lienzos y, con el tiempo, contrajo matrimonio el 24 de abril de 1749 en la Iglesia Catedral con la caraqueña Francisca Antonia Rodríguez de Espinosa, también de origen canario y necesariamente blanca; de lo contrario, la boda no hubiera aparecido en el registro de matrimonios y sus hijos jamás hubieran podido ir a la Universidad. El primogénito de nueve hijos e hijas del matrimonio, Sebastián Francisco de Miranda nació el 28 de marzo de 1750 en Caracas. Sus hermanos se llamaron Ana Antonia, Rosa Agustina, Micaela Antonia, Miguel Francisco, Javier, Francisco Antonio, Ignacio José, Josefa María y Josefa Antonia.

El 5 de abril de 1750 fue bautizado en la Iglesia Catedral por el maestro Juan de Rada, siendo su padrino el bachiller Tomás Bautista de Melo.[6] El 27 de diciembre del mismo año le fue administrado el sacramento de la confirmación por el obispo de Caracas, Manuel Machado y Luna.[7] [8] En sus inicios, la familia Miranda era económicamente modesta y vivía dentro del grupo de colonos canarios llegados a Caracas que, en costumbres, trato y nivel, formaban un núcleo aparte de los blancos criollos, los españoles y los pardos; y aunque jurídicamente no estaban discriminados, socialmente sí.

Con el tiempo, la situación de la familia mejoró notablemente y, Sebastián de Miranda logró hacer fortuna como comerciante en Caracas, llegando a ser propietario de diversos inmuebles en la ciudad. Ya en aquellos tiempos existían roces y conflictos sociales que empezaron a crear un problema de gobernabilidad en Venezuela para las autoridades coloniales, que además tenían que aliviar las secuelas negativas de la presencia de la Compañía Guipuzcoana en la provincia.

En La Orotava, la familia Miranda era considerada gente distinguida e ilustre, a diferencia de Caracas. Buscaban pues allí posición social similar rehaciendo su fortuna mediante el trabajo, y/o llegando a obtener títulos académicos en la Universidad. Así, su padre logró además de hacer fortuna, ser nombrado Capitán del Batallón de Milicias de Blancos de Caracas pero por ser nativo de las Islas Canarias (i.e., "isleño") y comerciante, su nombramiento produjo un fuerte rechazo del estamento social conocido como mantuano, sociedad compuesta de blancos criollos, descendientes de españoles, pero nacidos cual Sebastián Francisco en territorio americano), reflejo todo ello de conflictos sociales y raciales latentes y una de las causas de la Independencia. Había cierta dosis de desprecio de los mantuanos hacia su padre por ser un comerciante, ocupación que a sus ojos lo inhabilitaba para ser Capitán de Milicias.

 Educación

Monumento de la Nación a sus Próceres. En el Paseo Los Próceres existen fuentes, escaleras, calzadas y muros, además se encuentran estatuas de los próceres de la Independencia de América entre los que se encuentra al propio Francisco de Miranda.

Pese al rechazo de los mantuanos, su padre Sebastián siempre perseveró en su empeño de mejorar la situación de la familia, de modo que además de acumular riquezas y cargos importantes, sus hijos recibieran educación universitaria.

Así, el 10 de enero de 1762, Miranda comenzó sus estudios en la Universidad de Caracas bajo la regencia del Dr. Antonio Monserrate, y durante dos años estudió latín, los inicios de la Gramática de Nebrija y el Catecismo de Ripalda.

Desde el año 1764 hasta 1766, Miranda cursó estudios en la Clase de Mayores de la misma Universidad, donde profundiza sus conocimientos de latín mediante el estudio de los escritos clásicos de Cicerón y Virgilio, completa sus estudios de la Gramática de Nebrija, nociones de historia sagrada y profana, religión, aritmética y geografía.

Finalmente, realizó el curso de Artes en la Universidad de Caracas estudiando las materias de Lógica, Física y Metafísica para obtener el título de Bachiller con el que se iniciaba estudios en Teología, Jurisprudencia o Medicina. No se sabe de forma fidedigna si Miranda llegó a obtener el título de Médico y sólo se cuenta con su testimonio personal afirmando haberlo recibido en 1767, con 17 años pues, si es que nació en 1750, lo que no parece muy coherente.

Por testimonio personal de Miranda se sabe que algunos de sus maestros fueron los Doctores Domingo Velázquez, Francisco José de Urbina y Gabriel Lindo; todos ellos notables expertos en sus especialidades y con los que sin duda la educación básica de Miranda debió ser de una calidad notable.

Sin embargo, a partir de 1767 se da una interrupción en los estudios de Miranda que posiblemente se vieron afectados por las circunstancias vividas por su padre.

El hecho de que el padre de Miranda, hubiera sido nombrado Capitán de las Milicias de Caracas siendo comerciante isleño era algo que incomodaba a los Mantuanos, pues había alcanzado una distinción social importante, al convertirse en un personaje de cierta influencia. Parece como si, éstos empezaron a crear intrigas para desacreditarle y anularle en la vida pública.

Esto desencadenó una serie de circunstancias en las que después de una sentencia real, el padre de Francisco obtuvo la victoria y sus derechos le fueron reconocidos pero le crearon una enemistad irreconciliable con los Mantuanos que nunca olvidaron el conflicto ni le perdonaron el desafío, lo que influyó inevitablemente en las decisiones posteriores de Miranda.

Después de la victoria judicial de su padre, las dificultades para desarrollar planes futuros en una sociedad tan limitada como la caraqueña influyeron en que decidiera, con poco más de 20 años, marcharse a España. Embarcó pues el 25 de enero de 1771, desde el puerto de La Guaira, en una fragata sueca denominada Príncipe Federico, para servir en el Real Ejército español.

 Primeros viajes

Estatua en honor a Francisco de Miranda en Caracas, su ciudad natal.

En 1771, Miranda inició un largo periplo alrededor del mundo que duró la mayor parte de su vida. También comenzó entonces la elaboración de un minucioso registro con el que confeccionó su archivo personal, que alcanzó a ser de 63 volúmenes encuadernados y que llevó siempre consigo. Participó en los tres grandes movimientos históricos y políticos de su tiempo: Guerra de Independencia de los Estados Unidos, Revolución francesa y Guerras de Independencia Hispanoamericana.

Desembarcó en el Puerto de Cádiz 35 días más tarde, el 1 de marzo de 1771, hospedándose en casa del señor José de Añino, quien sería un fiel intermediario entre él y sus parientes para procurarle recursos de subsistencia, adquiriendo la vestimenta necesaria para seguir su viaje entre el 1 y el 13 de marzo de 1771, en que partió de Cádiz a Madrid.

Desde entonces madura sus ideas concibiendo la unidad hispanoamericana en sus recorridos por el mundo y en su relación con las personalidades más influyentes de la época. Combatió bravamente en América, Europa y África, salvo en Oceanía y Asia —aunque pensó en traer Cipayos de la India—, recorrió y escudriñó España y todo el continente europeo, incluyendo a Gran Bretaña, Rusia y Escandinavia; Asia Menor, América del Norte y América del Sur, Antillas Grandes y Menores. Fue el único hombre que tuvo contacto personal y directo con personalidades tales como George Washington, Napoleón Bonaparte, Simón Bolívar, Catalina la Grande, Federico II de Prusia, Duque de Wellington, José de San Martín, Robert Peel, La Fayette, Antonio José de Sucre, Estanislao II Poniatowski, Potemkin, Cochrane, Samuel Adams y Lavater.

Fue de positivos efectos su relación con personajes hispanoamericanos de la categoría de San Martín, Bernardo O'Higgins, Moreno, Montúfar, Alvear, Fray Servando Teresa de Mier, Domingo José Martins, Palacio Fajardo, Roscio, Manuel y Pedro Gual, Hipólito Costa, José Bonifacio, Matías de Irigoyen y Rodríguez Peña.

 En Madrid

Casón del Buen Retiro. Miranda contempló edificios y monumentos emblemáticos del Madrid de la época.

El 27 de marzo de 1771, Miranda llegó a Madrid y comenzó a ser consciente de realidades que ignoraba hasta entonces y que le impresionaron notablemente tales como una gran biblioteca, la abundancia de obras de arte, la majestuosidad de los edificios y el espectáculo de la nieve y los cultivos decorando el paisaje, que le parecieron fabulosos.

Durante sus primeros días estuvo hospedado en una posada hasta que logró trasladarse a una vivienda particular en la que se instaló de forma cuidadosa e inició sus primeros estudios en la ciudad con lecciones de Matemáticas, Geografía y de los idiomas inglés y francés, iniciando así un aprendizaje que no sólo comprendió la formación académica sino también recorridos minuciosos por la ciudad y sus alrededores.

La llegada de Miranda a Madrid coincidió con una etapa de transformación urbanística de la ciudad iniciada por el rey Carlos III, que abarcó de forma directa e indirecta todos los aspectos de la vida de sus habitantes, lo que dio un impulso renovador beneficioso para la ciudad.

Así Miranda contempló edificios y monumentos emblemáticos del Madrid de la época como la Fuente de Neptuno, La Cibeles, el Paseo del Prado con su museo, el Palacio del Buen Retiro, y poblaciones aledañas como El Escorial o Segovia.

En lo social, el Madrid de entonces concentraba su vida literaria en la Fonda de San Sebastián, lugar frecuentado por ilustres escritores y una actividad cultural pujante a la que la obra de la Real Academia, las sociedades económicas y el auge de las imprentas contribuyeron notablemente.

La Plaza de Toros y los teatros populares eran los centros de distracción cotidianos en los que la Nobleza no podía evitar el contacto con «la plebe» y se entremezclaban las costumbres populares con las cortesanas. Y también era el Madrid en el que la Santa Inquisición vigilaba por todas partes a modo de policía cultural y política.

Plaza Miranda de Maracay, Venezuela.

Es en el Madrid de esta época en el que Miranda tiene sus primeras impresiones fuera de Venezuela y también comienza a crear su biblioteca personal, en la que empezó a tener incluso libros que estaban prohibidos por la Inquisición y de la que mantuvo una lista detallada en su archivo personal.

La naturaleza y el número de libros adquiridos en Madrid son una indicación precisa de que, a pesar de la presencia de la Inquisición, existía en la ciudad un ambiente intelectual muy amplio. Libros de matemáticas, arte militar, historia, religión, filosofía y literatura formaron parte de sus lecturas.

Muchos de esos libros constituyeron para Miranda enseñanzas definitivas, que mantuvo cerca de él durante el resto de su vida, entre los que destacan las obras de Maquiavelo, La destrucción de las Indias, de Fray Bartolomé de Las Casas; obras de Lord Bolingbroke, Burke y Locke; Los principios del arte militar, de Federico de Suecia; La historia filosófica, del Abate Reynal; Los principios de política natural, de Burlamaqui; los Comentarios, de Julio César; El arte de la guerra, de Puyssegur; la Táctica, de Guibert; así como también obras de Pope y Virgilio.

Buscó ampliar sus conocimientos científicos y literarios con el estudio de la trigonometría, la geometría, el álgebra, la física, la óptica, la gramática, la poesía y la comedia. También complementó su cultura general con lecturas de religión e historia y mejoró sus conocimientos de los idiomas italiano, inglés y francés.

Por último adquirió una flauta para ejercitarse en el arte de la música leyendo las Reflexiones sobre la música del Abate Dubos.

También se ejercitó con la geografía mediante el uso de mapas y globos terráqueos y, como quería presentarse para obtener el grado de Capitán en el Ejército real, se empeñó en estudiar táctica, arte militar, arquitectura militar, ingeniería militar, artillería, fortificación y ataque de plazas.

Después de una concienzuda preparación y del pago de 85000 reales de vellón, obtuvo una Patente de Capitán según el trámite administrativo correspondiente, que le fue concedido el 7 de enero de 1773 mediante escritura notarial.

Miranda participó directamente en la Revolución francesa por lo cual le fue otorgado el título de Héroe de la Revolución y Mariscal de Francia. Es el único americano que tiene su nombre grabado en el Arco del Triunfo en París.

 Primeras campañas

Después de serle concedida la patente, el ahora Capitán Francisco de Miranda fue asignado al Regimiento de Infantería de la Princesa, al mando del Mariscal de Campo Juan Manuel de Cajigal y Monserrat, iniciando así su carrera militar.

Así desde 1773 hasta 1780, Miranda estuvo asignado en las plazas militares de Madrid, Granada, Melilla y Cádiz de forma intermitente y tuvo una vida social intensa en la que aparecen sus dos primeras amantes.

Tuvo que compaginar a la vez su vida social con su actividad militar, que ya no fue de estudio sino de combate. Enfrentó problemas disciplinarios dentro del Ejército real y su carácter fue evolucionando de forma que siguió cultivándose intelectualmente con libros que inevitablemente hicieron que la Inquisición comenzara a vigilar sus actividades.

En esta época tuvo lugar su primera hazaña militar durante el sitio de Melilla, llevado a cabo desde el 9 de diciembre de 1774 al 19 de marzo de 1775, en el que las fuerzas españolas lograron rechazar a las del sultán de Marruecos Sidi Muhammed ben Abdallah.

En dicha acción, Miranda presentó al comandante español Juan Sherlock un plan para inutilizar la artillería enemiga mediante una especie de operación tipo comando que él mismo estaba dispuesto a dirigir.

Después, en julio de 1775, Miranda fue enviado con las tropas españolas destinadas a atacar Argel en una acción militar que fracasó y de la que logró escapar milagrosamente a pesar de estar herido en las piernas y de que su mosquete había sido destrozado por una bala enemiga.

Sin embargo, a pesar de las acciones realizadas y del peligro enfrentado, Miranda no obtuvo condecoración o ascenso alguno y fue destinado a la guarnición de Cádiz.

Allí el Conde O'Reilly le impone un arresto por fallas en el uso del uniforme y poco después su situación se complicó aún más en Madrid y tras la intervención del Inspector General y de su antiguo comandante Cajigal, el mismo rey dispuso que fuera trasladado al Batallón de Aragón en Cádiz como Ayudante de campo bajo las órdenes de Cajigal.

 Misiones en Norteamérica y las Antillas

A lo largo del año 1779 se desarrollaron una serie de acontecimientos que involucraron a España en la Guerra de Independencia de Estados Unidos a cambio de conseguir ampliar sus territorios en Luisiana y recuperar Florida.

Para ello los españoles comenzaron a preparar en Cádiz una flota expedicionaria a principios de 1780 para combatir contra Inglaterra en el Caribe al mando del Almirante José Solano y Bote y en la que Miranda participó como miembro de las tropas de Cajigal.

La flota partió de Cádiz el 28 de abril de 1780 con rumbo a La Habana, donde llegó el 4 de agosto de 1780 para evaluar la situación general del conflicto.

Para entonces los españoles habían iniciado en 1779 un ataque desde Luisiana contra los ingleses y se preparaban para atacar Pensacola en una acción conjunta en la que convergerían las fuerzas españolas de Luisiana y la Flota expedicionaria.

Batalla de Pensacola

Así Miranda participó con las fuerzas de Cajigal que salieron de La Habana el 9 de abril de 1781 para participar en la batalla de Pensacola, en la Florida en una acción militar que culminó el 8 de mayo de 1781 con una victoria sobre los ingleses tras la cual Miranda fue ascendido a Teniente Coronel por su labor en la planificación y estudio del terreno.

En Pensacola, Miranda permaneció destacado un tiempo, continuó adquiriendo libros para aumentar su biblioteca personal y también compró cuatro esclavos negros como forma habitual en la época para proveerse de servicio doméstico.

Poco después Miranda fue designado por Cajigal para realizar una misión encubierta encaminada a estudiar las instalaciones militares y tropas inglesas en Jamaica bajo el pretexto formal de ser un comisionado español encargado de negociar un convenio de intercambio de prisioneros.

Después de recibir el despacho oficial encomendándole la misión, Miranda se embarcó con rumbo a Jamaica vía Batabanó y llegó a Kingston el 20 de septiembre de 1781.

Al principio su presencia provocó una natural desconfianza en los ingleses pero a pesar de ello logró realizar con éxito su misión de reconocimiento y además negoció un convenio fechado el 18 de noviembre de 1781 que reguló el canje de prisioneros españoles e ingleses del mismo rango.

Con la información obtenida, Miranda volvió a Cuba y tras tocar tierra en Batanabó, envió un informe al Capitán general de Cuba con detalles muy precisos sobre las operaciones y capacidad de las tropas inglesas del sector.

Sin embargo, lo que debió culminar como una acción destacada en la carrera militar de Miranda terminó siendo empañado como consecuencia de una Sumaria de 155 hojas que la Inquisición había remitido contra él en Sevilla el 11 de noviembre de 1778 por delitos de proposiciones, tenencia de libros prohibidos y pinturas obscenas.

La orden de enviar a Miranda de regreso a España en cumplimiento de la sentencia del 5 de febrero de 1782 del Supremo Consejo Inquisitorial no llegó a cumplirse debido a diversos fallos de fondo y forma en el proceso administrativo que hacían que la orden se cuestionase y también en parte por el apoyo incondicional del comandante Cajigal.

Así mientras se conseguía que el rey revisara el caso, Cajigal encomendó a Miranda la misión de acompañarle en el ataque a las islas Bahamas en el que se logra la capitulación inglesa el 8 de mayo de 1782 a favor de España en unas negociaciones dirigidas por Miranda y en las que consiguió además la cesión de todas las islas.

La eficiencia demostrada por Miranda en las Bahamas le valió entonces la recomendación de Cajigal para que fuera ascendido a Coronel y pasó a estar bajo las órdenes del Comandante general de las fuerzas españolas en Cuba, Bernardo de Gálvez, como Ayudante de campo en la población de Guárico.

En aquel momento los españoles estaban preparando una acción conjunta con los franceses para invadir Jamaica (último reducto inglés en el Golfo de México) y la población de Guárico era el lugar idóneo para planificar estas operaciones por estar cercano a la isla y por su posición de fácil acceso para poder reunir tropas y los mandos consideraban a Miranda la persona idónea para planificar las operaciones por tener un conocimiento de primera mano de la situación de los ingleses en la zona.

Sin embargo, un ataque preventivo de los ingleses y las dificultades de la flota francesa que forzaron la paz entre Inglaterra y Francia hicieron que la invasión no se concretara y por lo tanto Miranda permaneció así un tiempo en Guárico en el que la Inquisición sería su principal problema.

 En Estados Unidos

Al no concretarse la invasión de Jamaica las prioridades para las autoridades españolas cambiaron y por consiguiente el proceso de la Inquisición contra Miranda tomó un nuevo impulso. Con el tiempo los problemas de Miranda con la Inquisición se complicaron y le envían a La Habana para ser detenido y enviado a España pero por diversas circunstancias estos planes se ven frustrados y ante la inminencia de su arresto decide irse a los Estados Unidos. Gracias al apoyo de Cajigal consigue escapar de la vigilancia del Gobernador de La Habana con la ayuda del norteamericano James Seagrove que arregló su viaje en un barco que lo llevó hasta New Bern, donde desembarcó el 10 de julio de 1783 a las cinco de la tarde, ya terminada su guerra de independencia, y en una etapa de reconstrucción en que se debatía sobre la forma política a adoptar entre el federalismo o la confederación. Durante el tiempo que estuvo en Estados Unidos, Miranda realizó un estudio crítico sobre sus defensas militares en el que demostró un conocimiento amplio del desarrollo del conflicto norteamericano y sus circunstancias.

Allí Miranda preparó y fijó la técnica de correspondencia que usará durante el resto de su viaje en el que conoce a las personas mediante el obsequio y préstamo de libros y examina la cultura y las costumbres de los sitios por los que pasa de una forma metódica. Pasando por Charleston, Filadelfia, y Boston va tratando con diversos personajes de la sociedad estadounidense en veladas y paseos en los que llegó a tener algunas aventuras amorosas que Miranda mismo calificó de intrascendentes hasta llegar a Nueva York.

En esta ciudad conoció a la importante familia Livingston, cuyos miembros ocupaban importantes posiciones políticas y tenían vínculos con otras familias importantes de la ciudad. Al parecer Miranda mantuvo una relación romántica con Susan Livingston, hija del canciller Livingston, que se vislumbra cuando Miranda realiza un viaje a Boston y en el que la joven parece estar enamorada de él según las cartas que le escribía.

Parece sin embargo como si Miranda no deseara pasar más allá de una simple amistad, lo que explicaría su más bien precipitada salida de Nueva York. Aunque Miranda mantuvo el contacto epistolar con Susan durante años, nunca volvió a verla, por lo que posiblemente llegara a pensar que una relación que le llevara al matrimonio no era compatible con sus planes y forma de vida. Durante el tiempo que estuvo en Estados Unidos, Miranda buscó conocer y relacionarse con gente importante y así fue como conoció personalmente a George Washington en Filadelfia, cuando este venía de recibir el control militar de Nueva York tras el fin de la guerra. También conoció a otros personajes distinguidos como el general Henry Knox o Samuel Adams, y además fue observando ciertas instituciones de la nueva nación que lo impresionaron como la Biblioteca de New Port o el Princeton College, Rhode Island College y el Cambridge College.

La permanencia de Miranda en los Estados Unidos sólo se vio afectada por el conflicto de intereses entre Francia y España en este país después de la guerra ya que los franceses no estaban interesados en que se divulgaran demasiado los aspectos negativos de su intervención en el conflicto y el fracaso de la invasión de Jamaica era uno de ellos. Al parecer se habían enviado informes desde La Habana al gobierno norteamericano que acusaban a Miranda como un traidor y desertor que fueron divulgados por los franceses para perjudicarle ya que él era la única persona que podía desmentir la acusación del fracaso de la invasión de Jamaica como responsabilidad de España. La difusión de estos informes hizo que la situación de Miranda fuera comprometida ya que no podía defenderse sin divulgar los detalles de su misión de espionaje en Jamaica que eran secreto de Estado y por lo tanto ante esta situación decide marcharse a Inglaterra.

 En Europa

De Inglaterra a Rusia

Catalina II de Rusia

El 15 de diciembre de 1784 Miranda salió del puerto de Boston en la fragata mercante Neptuno a las cinco de la tarde rumbo a Londres y después de un viaje que necesitó unos 56 días llegó a Inglaterra el 10 de febrero de 1785.

En Londres, Miranda fue vigilado discretamente por los españoles ante las sospechas de traición que recaían sobre él. Los informes que redactaron resaltan tanto los tratos que mantuvo Miranda con personas sospechosas de conspirar contra España como con personajes considerados eminentes sabios de su tiempo.[cita requerida]

Por esa misma época llegó a la corte de Inglaterra, como secretario de la primera embajada de Estados Unidos, el coronel William Stephens Smith, a quien Miranda conocía de su estancia en Nueva York.[9] Smith contraería matrimonio al año siguiente, el 12 de junio de 1786,[10] con Abigail Nabby Adams, hija del embajador John Adams, quien más tarde sería el segundo presidente de Estados Unidos, y Abigail Smith.

Miranda y el coronel Smith decidieron viajar a Prusia para presenciar las maniobras militares preparadas por el rey Federico II el Grande. Bernardo del Campo, embajador de España en la capital británica desde 1783, proporcionó a Miranda una carta de presentación para el ministro de España en Berlín, mientras que James Penman, hombre de negocios inglés con quien Miranda había trabado amistad en Charleston, se encargó de guardarle sus papeles mientras estuviera de viaje.[9]

Sin embargo, la amabilidad del embajador español encubre su intriga para lograr que Miranda viaje a Calais y allí pueda ser apresado y entregado a España. La farsa, que asignaba también un papel a la esposa y a la hija del vicecónsul español en Londres con el pretexto de salir de Inglaterra para ingresar a la joven en un monasterio, se desbarató porque el venezolano y su amigo se dirigieron el 10 de agosto de 1785 a un puerto holandés (Hellevoetsluis) y no a la ciudad del norte de Francia.[11]

Pasó por regiones de las actuales Bélgica, Alemania, Austria, Hungría, Polonia, moviendo a tierras griegas e italianas, donde permaneció durante más de un año, y visitar la corte de Catalina II, desplazada en ese momento desde Moscú hasta Kiev, (actual Ucrania). En Hungría estuvo en el palacio del Príncipe húngaro Nicolás Esterházy (1765–1833), quien simpatizaba con sus ideas, y aparte de acogerlo amablemente lo envió en uno de sus carruajes con una carta de recomendación a encontrarse con el conocido músico Joseph Haydn, que vivía y trabajaba en la corte del aristócrata húngaro.

Después de pasar por Constantinopla, capital turca con quien los españoles mantenían relaciones diplomáticas desde 1783, fue obligado a pasar una cuarentena sanitaria en Kherson, y el Príncipe de Potemkin le presentó ante Catalina en Kiev el 13 de febrero de 1787. Catalina mostró bastante interés por los asuntos de América y el sistema de gobierno.

 

Miranda en la Revolución Francesa

En 1792 Miranda participó en la Batalla de Valmy, una de las batallas más importantes de las Guerras Revolucionarias Francesas

En 1791, Miranda tomó parte activa en la Revolución francesa. En París, hizo amistad con los girondinos Jacques Pierre Brissot y Jérôme Pétion de Villeneuve, y sirvió brevemente como general en una sección del Ejército revolucionario francés (llamado entonces «La Convención») que lucho en la campaña de 1792 para conquistar los Países Bajos, llegando al grado de Mariscal de Francia, bajo el mando de Charles François Dumouriez. Durante la campaña participó en las batallas de Argonne, Wargemoulin, Amberes, Lieja, Tongres, Paliemberg y Valmy y alcanzó la posición de segundo jefe del ejército del norte del cual se separaría por grandes diferencias con Dumoriez.

Arrestado varias veces durante el reinado del terror, Miranda fue amenazado con ser deportado después de una medida del Directorio de la Monarquía y los Girondinos. Por sus servicios como Mariscal de Francia, su nombre fue grabado en el Arco de Triunfo de París construido durante el Primer Imperio de Napoleón I.

 América del Sur (1806–1812)

Recibimiento de Miranda en La Guaira, Mauricio Rugendas, siglo XIX.

Su contribución más grande está, probablemente, en las guerras de independencia hispanoamericanas. Miranda tuvo la visión de un gran imperio independiente que agrupara a todos los territorios que estaban en poder de españoles y portugueses desde la margen derecha del río Misisipi en el norte hasta la Tierra del Fuego en el extremo sur del continente. El imperio estaría bajo dirección de un emperador hereditario llamado Inca para apaciguar a las etnias indígenas y tendría una legislatura bicameral. Concibió el nombre Colombia para este imperio, inspirándose en Cristóbal Colón.

Con ayuda británica, Miranda invadió Venezuela en 1806. Llegó al puerto de La Vela de Coro el 3 de agosto, donde la bandera venezolana tricolor fue izada por primera vez, pero al no encontrar apoyo popular se reembarcó diez días después.[12] [13] [14]

El 19 de abril de 1810, Venezuela inició su proceso independentista, por lo que Simón Bolívar persuadió a Miranda para volver a su tierra natal y fue nombrado general del ejército. Cuando el país declaró formalmente su independencia el 5 de julio de 1811, tuvo el honor de firmar el Acta de la Declaración de Independencia de Venezuela. Más tarde, en 1812, asumió la presidencia con poderes dictatoriales, tras ser nombrado Dictador por el Congreso con el rango de Generalísimo.

Miranda en La Carraca, Arturo Michelena; Últimos días de Miranda en prisión en San Fernando, cuadro historicista de 1896: Óleo sobre tela – 196,6 x 245,5 cm. Galería de Arte Nacional, Caracas, Venezuela).
Epitafio de Francisco de Miranda en el Panteón Nacional, Caracas, Venezuela.

Las fuerzas realistas contraatacaron, pero Miranda era incapaz de pasar a la ofensiva por las constantes deserciones que se daban en sus fuerzas. Miranda intentó resistir el ataque realista pero la caída de Puerto Cabello (bajo el comando de Simón Bolívar) a manos españolas, la rebelión de los esclavos de Barlovento así como el creciente número de los ejércitos españoles que lo atacaban, Monteverde desde Valencia y Yáñez desde Calabozo le hicieron imposible resistir.

Temiendo una derrota brutal y desesperado, Miranda firmó un armisticio con los españoles en julio de 1812 en la ciudad de San Mateo. Mientras Miranda esperaba en el puerto de La Guaira para embarcarse al exterior, un grupo de oficiales dirigidos por Bolívar, apresaron a Miranda y les entregaron al que hasta entonces había sido líder del movimiento independentista.

Como nota adicional, es importante decir que Miranda también es considerado uno de los padres fundadores de la Masonería en América Latina.

 Prisión y muerte

Desde el puerto de La Guaira, Miranda fue transportado al Castillo San Felipe de Puerto Cabello donde a principios de 1813 escribe desde su celda un memorial a la Real Audiencia de Caracas exigiendo el cumplimiento de la capitulación de San Mateo. El 4 de junio de 1813 es trasladado hacia la fortaleza de El Morro, ubicada en Puerto Rico y de allí a España donde es encerrado en el calabozo del penal de las Cuatro Torres del arsenal de la Carraca en San Fernando. Allí sólo recibió algunas noticias y ayuda de algunos amigos. Miranda planea escapar hacia Gibraltar pero un ataque de apoplejía frustra sus planes y muere, a los 66 años de edad, el 14 de julio de 1816.

Una pintura de óleo del artista venezolano Arturo Michelena de título Miranda en la Carraca (1896) —que retratan al héroe en la cárcel española en donde murió— se ha convertido en un símbolo gráfico de la historia venezolana y ha inmortalizado la imagen de Miranda para las sucesivas generaciones de venezolanos.

En Venezuela se honra con el nombre de Miranda a distintas avenidas, calles, plazas, autopistas y parques. Asimismo, lleva su nombre la tercera entidad más poblada del país, después del Zulia y Caracas, el Estado Miranda.

En el marco de su dedicación por la independencia del continente, Miranda dedicó muchas energías a preparar, publicar y difundir documentos de distinta índole: cartas, proclamas, planes, proyectos, artículos, ensayos, etc. Gran parte de este material implicó una transferencia cultural, ideológica y política a través de la traducción. Además de traducir del latín y del griego, Miranda manejaba varias lenguas modernas (español, francés, inglés, alemán, ruso e italiano), conocía el árabe, e incluso escribía utilizando varios idiomas. Su actividad intelectual abarcaba los más diversos temas además de los políticos, filosóficos y militares. Fue el primer hispanoamericano en pedir el 26 de octubre de 1792 la concesión de los derechos políticos a la mujer a los pocos meses de la publicación de la Déclaration des droits de la femme et de la citoyenne (1791) de Olympe de Gouges.

 

Cenotafio

Monumento al Generalísimo Francisco de Miranda en el Panteón Nacional, Caracas, Venezuela.

Hasta el día de hoy ha sido imposible el reconocimiento de sus restos ya que al morir fue enterrado en una fosa común en el cementerio del Arsenal de la Carraca. Mientras tanto, le fue dedicado un cenotafio en el Panteón Nacional de Venezuela, donde también están los de Antonio José de Sucre y Andrés Bello. El monumento, diseñado por el escultor italiano Julio Roversi,[16] está coronado por una escultura del general sobre un pequeño pedestal donde hay una placa con las fechas y lugares de su nacimiento y muerte. El pedestal se asienta sobre un mausoleo simbólico decorado con motivos funerarios y con las puertas abiertas. Delante hay un sarcófago que está siendo abierto por un águila, símbolo de poder, la cual, a su vez, está custodiada por una alegoría de la libertad. A sus pies, una placa contiene el siguiente epitafio:

Venezuela llora por el dolor de no haber podido hallar los restos del General Miranda, que han quedado perdidos en la huesa común de la prisión en que expiró este gran mártir de la libertad americana. La República los guardaría con todo el honor que les es debido en este sitio que les ha sido destinado por Decreto del Presidente de ella General Joaquín Crespo, fechado el 22 de enero de 1895.

Las puertas y la tumba parcialmente abierta simbolizan la esperanza de Venezuela de encontrar los restos del prócer, aguardando su llegada.

 

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Nuevo: ¡una cuenta para tus páginas web! (mar, 15 ago 2017)
// Siempre que desarrollamos una función nueva, lo más importante para nosotros es que la creación de tu página web te resulte lo más fácil posible. En este sentido, nos hemos dado cuenta de que muchos usuarios de Jimdo crean varias páginas web con nuestra herramienta y, a menudo, tienen dificultades para cambiar de un sitio a otro. Para no tener que disponer de unos datos de acceso distintos para cada una de las páginas, hemos implementado cuentas con paneles de control para nuestros usuarios. De esta forma puedes acceder a todas tus páginas Jimdo así como crear webs nuevas desde tu panel de control. Para que el acceso a tu cuenta te resulte aún más sencillo, si lo deseas también puedes iniciar sesión en ella con tu cuenta en Facebook o en Google. ¿Cómo consigues tu cuenta? En los próximos días recibirás una notificación al iniciar sesión en tu página web. Al hacer clic en el enlace del mensaje accederás a una ventana con los pasos a seguir para crear tu cuenta con los datos de acceso que desees.   También puedes crear tu cuenta más tarde, si por el momento prefieres seguir accediendo a tu sitio como lo has hecho hasta ahora. En este caso, te recordaremos la posibilidad de crear tu cuenta para que no desaproveches esta oportunidad.  ¿Por qué necesitas una cuenta? Gracias a tu cuenta, trabajar en tus páginas web es más fácil y seguro. Ya no tienes que recordar el dominio y la contraseña de cada una de ellas. Además, puedes editar tus sitios de una forma mucho más rápida, puesto que accedes a ellos con un solo clic desde tu panel de control.   Muchos usuarios nos han contactado solicitándonos la posibilidad de iniciar sesión en sus páginas con Facebook o Google. Este sueño se convierte ahora en realidad con las cuentas. De esta forma, aunque solo tengas una página web también puedes beneficiarte de las ventajas de tu cuenta. Y, quién sabe, quizás en el futuro necesites una página nueva :) Importante: gracias a las cuentas, nuestro soporte técnico será aún más rápido y efectivo, puesto que nos permitirán identificar tus páginas mucho más fácilmente. ¿Cómo registras tu cuenta? Poco a poco vamos a ir implementando esta función para todas las páginas Jimdo. Por lo tanto, no debes preocuparte si en los próximos días no recibes ninguna notificación. ¡No nos olvidaremos de ti! Una vez que esta opción esté implementada en tu página Jimdo, podrás ver las siguientes opciones cuando inicies sesión en tu página Jimdo:    Acceso con una cuenta (ver imagen):   1. ¿Todavía no tienes tu cuenta y te gustaría crearla? Para crear tu cuenta, accede a jimdo.es, haz clic en "Registrarse" y, a continuación, en el botón verde "Crear cuenta" de la derecha.   2. ¿Ya has creado tu cuenta con una dirección de email? Entonces solo tienes que acceder a jimdo.es, hacer clic en "Iniciar sesión" e introducir tus datos de acceso en el formulario de la izquierda.   Acceso antiguo:   3. ¿Te gustaría seguir iniciando sesión en tu página web con tu dominio y contraseña? En este caso, accede a tu sitio tal y como has estado haciendo hasta ahora.  Haz clic en la imagen para ampliarla Haz clic en la imagen para ampliarla // Tu panel de control Al iniciar sesión en tu cuenta verás las siguientes tres categorías en la parte superior izquierda de tu panel de control: Páginas web, Perfil y Cerrar sesión. Páginas web: al iniciar sesión en tu cuenta accedes directamente a esta categoría, en la que podrás ver todas las páginas web asociadas a tu cuenta. Solo con clic podrás acceder al modo visitante o al de edición que el sitio que desees.    Si no encuentras todas tus páginas en esta sección, haz clic en el botón "Añadir página web" para agregarlas.    Perfil: en esta opción puedes subir una imagen a tu perfil de usuario así como conectar tu cuenta con Facebook o Google. Entonces, aparecerá automáticamente la foto de perfil de tu cuenta en una de estas redes sociales. Cerrar sesión: con un solo clic puedes cerrar tu sesión en tu cuenta Jimdo. Haz clic en la imagen para ampliarla Haz clic en la imagen para ampliarla // ¡Tu nuevo panel de control! Así lo verás cuando accedas a tu cuenta en Jimdo // Marcos de Barros Redactor web ARTÍCULOS RECIENTES   Cómo aprovechar las imágenes para conseguir más visitantes >> leer más 10 años de ilusiones con Jimdo >> leer más ¡Conecta Google G Suite o MS Office 365 con tu página web! >> leer más ¡Marchando más funciones para tu blog! >> leer más //
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Cómo aprovechar las imágenes para conseguir más visitantes (jue, 13 jul 2017)
Optimizar las imágenes es clave para el éxito de una página web //   Los humanos somos seres esencialmente visuales: hasta el 90 % de las informaciones que nuestro cerebro procesa nos llega a través de nuestros ojos. Percibimos nuestro entorno de una forma visual, en internet principalmente mediante imágenes. Según estudios que se han realizado al respecto, las fotos y otros materiales gráficos atraen la atención de los internautas más fácilmente que largos bloques de texto.    No es fruto de la casualidad que las redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram hayan detectado el enorme potencial del marketing visual. Así, por ejemplo, los tweets que contienen imágenes son compartidos un 150 % más de veces que los que no las incluyen.    Está claro que la presentación de tu página web es crucial para que los contenidos alcancen a tu público objetivo. En este artículo te vamos a mostrar cómo puedes aplicar los principios del marketing visual a tu sitio web para conseguir más visitantes. ¿Qué es el marketing visual? El marketing visual es el conjunto de contenidos con los que hacemos visible nuestra marca. Al introducir en tu página web un logo, imágenes o videos con una intención determinada, estás trabajando en el marketing visual de tu proyecto, entre cuyas ventajas para tu sitio web podemos destacar: atrae la atención de visitantes seducidos por la claridad de tus informaciones. facilita a los lectores la "digestión" de una gran cantidad de datos. optimiza el posicionamiento web de tu página web (SEO). te ayuda a aumentar la presencia de tu sitio en las redes sociales.  Cómo potenciar tu marca Los contenidos gráficos como las imágenes no solo sirven para complementar tus textos, sino que también tienen una gran importancia a la hora de transmitir tus mensajes. Sin embargo, cada formato te aportará un beneficio distinto para tu proyecto.  Videos: mucho contenido en poco tiempo El uso de videos de gran calidad puede llevar tu proyecto al estrellato. La principal ventaja de los videos radica en que sus imágenes en movimiento te permiten condensar una gran cantidad de informaciones en un video breve y fácil de asimilar. ¿Qué mejor forma para presentar tu producto o servicio que mostrarlo "en acción"?   De todas formas, antes de ofrecer a tu audiencia una solución mediante un video, debes identificar cuáles son las necesidades de tu público objetivo.  Los videos nos ayudan a condensar las informaciones de nuestra página web. // Diseño de JanaKah para B_First. El material videográfico de marcas e instituciones se está popularizando cada vez más. Por lo tanto, páginas web con videos de gran calidad que ofrecen informaciones útiles y relevantes para tu audiencia son por lo tanto muy efectivas.    Entre los formatos de video más populares encontramos los tutoriales o videos explicativos, animaciones, demostraciones de productos y los testimoniales. Los siguientes datos demuestran el éxito del uso de videos en internet:  se calcula que, hasta finales de 2017, las páginas web con videos representarán hasta el 74 % del tráfico total en la red.  el número de consumidores que se informan acerca de un producto mediante un video es un 300 % mayor que los que lo hacen mediante textos. la integración de un video en una landing page aumenta en un 80 % el índice de conversión. Las imágenes hablan por sí solas En algunas ocasiones, las imágenes son más apropiadas que los videos para presentar un determinado producto o servicio. Además, la producción de un video resulta a menudo muy costosa, sobretodo para autónomos y empresas pequeñas. En este sentido, imágenes profesionales resultan mucho más económicas.  Las imágenes nos ayudan a transmitir el mensaje de nuestra página web de forma efectiva. // Diseño de cindric en 99designs para SUPERMINDS. Puedes utilizar tanto fotos tuyas como archivos de bancos de imágenes. En cualquier caso, las imágenes son siempre un factor esencial en el marketing visual y, por supuesto, el formato más viral en la red:  los usuarios de Snapchat comparten 540.000 imágenes por minuto. los artículos con imágenes reciben el doble de visitas que los que no las tienen. Instagram contaba en junio de 2016 con más de 500 millones de usuarios. Infográficas: mucho más que números Los números representados en gráficos son el sueño de cualquier persona que trabaje con estadísticas. Y es que con infográficas conseguimos presentar nuestros datos de forma clara y ordenada.   En este punto es donde entra en escena la figura de un buen diseñador, ya que todos los aspectos del diseño de la infográfica (tipografía, colores, formas) deberán estar perfectamente alineados con tu marca y los contenidos de tu página web.    Los siguientes datos nos demuestran la importancia del uso de estadísticas:  los usuarios están cuatro veces más dispuestos a realizar una acción precedida por una combinación de texto y una ilustración que solo por textos. las infográficas son compartidas un 300 % más de veces que cualquier otro tipo de contenido. Con infográficas presentamos datos en nuestra web de forma clara y ordenada. // Diseño de Henrylim en 99designs para JollyRancher. ¿Cuál es el futuro del marketing visual? Naturalmente, el marketing visual es mucho más que imágenes y videos. Sin embargo, daremos un paso muy grande si asimilamos su principio: debido a que el intervalo de tiempo del que los consumidores disponen para prestarnos atención es cada vez menor, nos vemos obligados a condensar nuestras informaciones. Los formatos visuales son ideales para ello.   Asimismo, a menudo pasamos por alto que los contenidos visuales también influyen en el posicionamiento de páginas web en buscadores como Google. Y lo mismo ocurre con las redes sociales: en plataformas como Facebook o Twitter, los usuarios que comparten imágenes y videos obtienen una mayor repercusión que aquéllos que los que no lo hacen.    Si estás empezando a trabajar en el marketing visual de tu página web, seguro que un diseñador gráfico profesional te podrá ayudar en los primeros pasos. De esta forma, aprovecharás las ventajas de las imágenes, videos y demás material gráfico para atraer más visitantes hacia tu página web y presentar las informaciones acerca de tu proyecto de una forma efectiva. // Marcos de Barros Redactor web ARTÍCULOS RECIENTES   10 años de ilusiones con Jimdo >> leer más ¡Conecta Google G Suite o MS Office 365 con tu página web! >> leer más ¡Marchando más funciones para tu blog! >> leer más Novedades para tu blog >> leer más //
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